Al ver El Ciudadano Kane,
cuesta creer que sea una película del año 1941, asombro que se disminuye al
final, cuando en los créditos aparece el nombre Orson Welles. Este hombre es un ícono para la historia del
cine, parece que no le bastó con haber revolucionado la radiodifusión, cuando
mostró la adaptación que hizo de la novela Guerra de los Mundos,
generando pánico real en los habitantes de New York y New Jersey, quienes
corrían atemorizados por la supuesta invasión extraterrestre, que él narraba en
su programa de ficción.
Tres años después, introdujo a la
pantalla grande, una cinta que rompía con la cronología lineal, tradicional en
el cine y mostró una historia contada desde el pasado, el presente y el futuro,
en la que trascurre la vida de un magnate de la prensa. Welles creó quizás la primera obra
cinematográfica, enteramente elaboraba mediante la analépsis, técnica que le
permitió detallar la historia alterando su secuencia, conectando momentos
distintos, de diferentes épocas y trasladando acciones al pasado.
De
esta forma suceden alternativamente, fragmentos que componen la historia
completa, en un juego de tiempos que permite ver cómo es Charles Foster Kane,
desde ese primer momento en la niñez, en que hereda la fortuna y la soledad, hasta
el día de su muerte; pasando por dos fallidas relaciones sentimentales, un
momento victorioso como director del periódico Cronical,
el éxito y el declive como figura política, el tiempo de amistad con Leland y
los últimos años antes de partir. Aunque en realidad la trama sucede después de
que él fallece, porque a un periodista se le ha encargado encontrar el
significado de la última palabra que sus labios musitaron: “rousebe”.
Jerry
Thompson, el periodista, aparece durante toda la película, pero sólo como una
sombra que persigue el rastro de Kane, entrevistando a los seres queridos y no
queridos que lo conocieron en vida. Es así como el director puso en la voz de
los personajes, la narración de la historia, mostrando las imágenes de la forma
como lo evocaban en las entrevistas.
“Rousebe”
es la palabra que atraviesa la cinta completa, mientras Thompson trata de
descubrirlo, se va haciendo un análisis biográfico de la vida de Kane. Pudo
haber sido la estrategia de Welles para que aunque se presentara la obra en
sentido no lineal, las personas pudieran seguir el hilo de la historia, pues
aunque para los ojos entrenados de estas nuevas generaciones, puede no ser
complejo entenderla, para los espectadores de su época se les presentó como una
obra extraordinaria, y claro que lo fue, fue la primera obra increíble del
resto que han sido creadas hasta hoy.
El último tiempo, el último momento de esta
historia, es ese en el que tenemos una experiencia estética con la obra y viene
ella como respuesta a la expectativa que nos genera “rousebe”, a toparnos con
que no puede resumirse la vida de un hombre en una palabra.
