jueves, 5 de septiembre de 2013

Nido del Jabalí en apuros

Regresé, y con muchas historias para contar. Esta vez, plagada de caos, descanso y mucho rock and roll.

En este momento se presenta en Colombia, una gran movilización de la población en torno al apoyo de diferentes gremios que decidieron salir a paro nacional desde Agosto. Este paro ha sido acompañado de cientos de actividades en todo el país, pacíficas o no.

Por casualidad, Steven y yo, decidimos salir a "puebliar", lo cual es típico en nuestra región, (consiste en ir- por lo general los fines de semana- a visitar un municipio fuera de la capital del departamento). Nuestro destino fue Rionegro, un municipio altamente desarrollado, ubicado en el Oriente Antioqueño.

Al llegar al municipio, nos encontramos con una gran sorpresa. Para este día estaba programada una manifestación en la subregión, lo cuál nos impedía regresar a Medellín el mismo día, y además, nos exponía a estar presentes en una protesta.

Finalmente, ante la resignación, y después de ubicarnos en el hotel, salimos a comer al parque principal; allí había una gran concentración de personas, casi igualada a la cantidad de policías que estaban a la espera de lo que acá le decimos "El bonche".

Mientras comíamos,y como era de esperarse, el parque se prendió; explosivos, gases lacrimógenos, piedras y comenzó la protesta. Yo siempre he estado de la mano de manifestar inconformidad, pero mi acompañamiento llega al límite de la violencia y no apoyo el vandalismo. La gente empezó a correr y a regresar a sus casas, como es de saber, estábamos muy lejos de casa, y también del hotel, entonces buscamos un lugar donde refugiarnos mientras todo se calmaba.

Ya una vez, yo había estado de pasón por un lugar del parque, llamado En nido del Jabalí, es una pizzería bar ubicada en una casa antigua que perteneció a José María Córdoba,  personaje que ha sido considerado en la historia del país como el mejor soldado Colombiano. El nido del Jabalí, funciona desde hace 13 años, y después de entrar allí se me hizo inevitable escribirlo para compartirlo.

Es un lugar hermoso para las personas que aman el arte, lo clásico, el rock, la publicidad antigua, los viajes, el aroma a madera...

Todo el lugar es como un museo de colecciones antigüas de cultura: Una motocicleta, cabinas telefónicas, mesa de billar, cuadros de publicidad, y un montón de elementos que han sido recolectados por los propietarios durante varios años mientras realizan sus viajes en Harley. Fueron ellos mismos quienes nos atendieron, y nos abrieron la puerta, a pesar de que ese día ya habían cerrado por la manifestación.

Su sentido de pertenencia por el lugar, se desborda en la forma como cuentan historias y la pasión por el rock es evidente en cada rincón.

Por unas horas olvidamos, el apuro en el que nos habíamos metido.

Fotografías: Steven Anderson.