martes, 29 de octubre de 2013

Según la OMT (Organización mundial del turismo), “el turismo es un fenómeno social, cultural y económico relacionado con el movimiento de las personas a lugares que se encuentran fuera de su lugar de residencia habitual por motivos personales o de negocios/profesionales. Estas personas se denominan visitantes (que pueden ser turistas o excursionistas; residentes o no residentes) y el turismo tiene que ver con sus actividades, de las cuales algunas implican un gasto turístico.”

Por ser esta una actividad de servicios, tiene condiciones propias como la intangibilidad y la inseparabilidad, pues el turista sólo podrá recibir sus beneficios insitu. Los servicios turísticos también son heterogéneos porque la diversidad de destinos existentes, tipos de oferta y de demanda hacen imposible estandarizarlos.  Es condicionado por un carácter perecedero, lo que significa que no se puede almacenar o conservar un servicio turístico, es decir, con un ejemplo concreto: el asiento de avión que no se vendió en un vuelo, o la cama de un hotel que no se ocupó en un día, no se pueden recuperar.

También se entiende que el turismo  es un fenómeno totalizador, porque el desplazamiento de un turista por un lugar, genera impactos culturales y económicos no sólo a los prestadores de servicios turísticos o a los atractivos, si no que cada elemento con el que él tiene contacto, se ve afectado.

Sin embargo existe un momento en el que todos estos elementos relacionados con el turismo, toman orden y se compactan en un esquema al cual se denomina Producto Turístico.

Este producto es una herramienta básica para la toma de decisiones en turismo, en la que los actores involucrados son: el sector público, del cual dependen la política turística, la infraestructura, la formación profesional, la imagen del destino, las iniciativas de calidad y el apoyo en promoción;  el sector privado genera ideas, desarrolla proyectos y emprendimientos; y la población local conserva las tradiciones, contribuye al entorno agradable y genera actitud positiva al turista. El producto se realiza con un objetivo, según sea la necesidad o expectativa que tengan en el destino y enfocándose en lo que los consumidores reales o potenciales deseen.

Inicialmente el concepto de producto turístico se otorgaba a lo que hoy denominamos paquetes turísticos; algunos autores como Middleton y Clarke, Krippendorf, Aragay y Grande, y  Arecenza lograron a través de sus estudios ir redefiniendo un producto turístico, hasta que se logró llegar a un modelo en el que    se va más allá de definir un itinerario y unos servicios básicos, ahora el producto se convierte en un insumo para el diseño de paquetes turísticos, porque incluye un panorama completo, lo que el coordinador de planificación y desarrollo sostenible del turismo colombiano ha denominado como una radiografía de la situación real del  destino.

Es cierto que un destino puede contener varios productos turísticos, pero esto se ha convertido en una debilidad no sólo de los municipios que se contemplan en el plan estratégico de turismo, sino que es una problemática regional, condicionada por las características culturales Antioqueñas que definen que el paisa tiende a sobrevalorar sus recursos y a tratar de enfocarse en todo tipo de actividades, para complacer todo tipo de turista; lo que finalmente puede llegar a generar impactos negativos, sobre todo mercadológicamente, ya que se crea una imagen difusa del destino y no se logra posicionar en un concepto específico, ni diferenciarse de otros destinos.   

Y esto no es sólo a nivel regional, es evidente que es problema en todo el país, sobre todo por la diversidad del territorio Colombiano. Y como lo planteó el doctor Manuel Izaguirre Sotomayor, perteneciente al observatorio turístico de Perú, en el seminario Turismo con calidad para la competitividad:  “Colombia y Perú son países en los que la diversidad sociocultural permitiría explotar el turismo en varias áreas (descanso, cultural, religioso, deportivo, ecoturismo, etc.), pero es más eficiente focalizarse en una manifestación del turismo para que se genere una marca país que sea inconfundible, fácilmente distinguible y perceptible.”; y esto puede ser aplicable a cualquier entidad territorial, no sólo país.

Por esto la creación de estos productos turísticos es necesaria, cuando se piensa en progreso turístico, y su implementación puede contribuir a la solución de otras problemáticas o impulsar otros actores para que le apuesten al turismo. Cuando se centra un objetivo sobre qué es lo que se quiere lograr con el turismo, todos los elementos de la cadena productiva pueden generar acciones coordinadas y crear un verdadero desarrollo armónico.

Para el caso de los municipios del norte y nordeste a los que se les diseñará el producto turístico, podrá esto acompañado de todas las actividades que se desarrollan en la formulación del plan estratégico de turismo, ser el motor de impulso para llegar a un posicionamiento de destino basado en condiciones reales.

Como conclusión está la definición de producto turística presentada desde TurisTIC (2013) “Conjunto de bienes y servicios que conforman la experiencia turística del visitante y que satisfacen sus necesidades. El producto turístico incluye los atractivos del destino, así como las industrias “soporte” de la actividad turística. Pero es un error pensar que el producto es solo hotel + restaurante + recurso. Éste debe incluir el valor experiencial, ayudar a vender el destino. La experiencia turística incluye el proceso de obtención de información, la planeación y la reserva del viaje,  la guianza, el transporte, la interacción con la población local, y por supuesto el compartir”.