El caminante, ha de recorrer su cuerpo antes de partir;
cruzar un propósito de viaje, pero nunca un rumbo fijo;
caminar en solitario..
Quien camina en soledad, se confronta con su espíritu;
contemplará en cada paisaje, lo profundo de la vida;
verá en lo más alto de la montaña sus sueños inalcanzables;
en el paso del río, la cruda realidad del pasado.
Hablará con el mar, llorará sobre él;
en su cansancio sentirá las ganas de seguir
y en cada paso trazará una meta más larga..
El destino de un caminante es el camino,
y aunque en las rutas hace amigos,
el camino es para los solitarios.