Lo hemos visto caminando por toda la ciudad, viste de jean, tennis, gafas de sol y siempre una cámara fotográfica colgada en sus hombros. Su producción, es un retrato de una Medellín polifacética, a través de esta podemos adentrarnos en los pogos de los conciertos más punkeros de Castilla y a su vez apreciar la majestuosidad de las manos de Teresita Gómez sobre los pianos más antiguos de la ciudad.
En sus álbumes encontramos desde imágenes de sus familiares y amigos en situaciones cotidianas, hasta de artistas reconocidos a nivel mundial como Charlie García y Cerati, en grandes escenarios.
Él retrata a la Medellín ficcionaria: conciertos, obras de teatro, desfiles y carnavales que movilizan cientos de personas alrededor de la fiesta y el color; al mismo tiempo que expone manifestaciones sociales, como luchas de estudiantes y trabajadores. Captura el momento exacto de la expulsión del gas lacrimógeno y en el que la indignación se rompe con un grito.






