sábado, 11 de junio de 2016

Cuna de Plomo


Nací en una cuna de plomo y no le tengo miedo a la muerte, porque ya me lo mataron. Murió mi miedo a la noche, porque vi a plena luz del día cuando le dispararon. Lo vi tomándose una última cerveza y me dijo “niña, Dios la bendiga”, ya tenía las manos frías y olía a tumba, estaba esperando a su sicario que traía a la muerte enredada entre los dedos.


Sonaron cuatro tiros. Dos le dieron en el pecho, uno en los sueños de su hija y el otro todavía lo escucho retumbando mi mente. A mi ese día también me mataron, Dora, no llore más, no sólo su hijo está muerto.